12/06/2016

LA VIOLENCIA DAÑA PERO EL MALTRATO DESTRUYE.

Según se recoge en el artículo 9 de la Convención sobre los Derechos del niño de Naciones Unidas: “todo niño o niña tiene derecho a vivir y desarrollarse sin sufrir ninguna forma de violencia, abuso o maltrato y es responsabilidad de los adultos que le rodean, especialmente sus familias y sus maestros, así como del Estado donde viven, garantizarles la oportunidad de aprender a amar y ser amados sin sufrir forma alguna de violencia”.  

¿Cómo definiríamos maltrato?
No es fácil definir qué es maltrato porque depende de las culturas y sociedades. Pero se suele admitir como criterios los basados en las consecuencias para el niño víctima, en cuanto a los daños producidos y las necesidades no atendidas.

¿Qué consecuencias tendrá este maltrato?
Va a depender de la edad del menor, su vulnerabilidad y/o la probabilidad de repetición. 
De igual modo, los menores tienen unas necesidades físicas, emocionales, cognitivas y sociales que han de ser cubiertas, independientemente de los valores culturales de su familia de origen. Las leyes que definen la desprotección infantil se deben aplicar a todas las familias, sin excepciones culturales. 

¿Qué ocurre cuando se dan malos tratos?
Se dan graves consecuencias en el desarrollo integral del niño, siendo peor cuando aumenta la gravedad de la situación y se cronifica. Es por ello, la alta importancia para detectar cuanto antes el maltrato en cualquiera de sus formas y buscar las formas correctas de afrontarlo.

Los indicadores que pueden dar pistas para ayudar y/o descubrir lo que le pasa al menor serían: las señales físicas, las conductas, y los sentimientos. Siendo muy importante saber interpretar todo aquello que les pasa tanto en la escuela como en casa. Ya que muchos niños no saben identificar y defenderse ante las agresiones de los adultos o de otros niños, y por lo tanto les cuesta o no saben pedir ayuda. Y como consecuencia tendrán múltiples problemas evolutivos, emocionales, y/o de conducta. Lo cual les dificultará su adecuado desarrollo. Siendo por todo lo anterior, altamente importante que los padres y educadores proporcionen a los menores las condiciones necesarias para su óptimo desarrollo. Serán los recursos que les permitirán aprender a afrontar posibles situaciones de riesgo como un marco de confianza y protección en el que puedan expresar sus emociones y aquello que les sucede. 
La responsabilidad del bienestar de los menores recae sobre toda la comunidad. El maltrato a la infancia es un problema social, que incumbe a todos los ciudadanos y de manera especial a todos los profesionales en contacto directo e indirecto con familia e infancia. Ya que pocas veces en escasas situaciones los niños u otros miembros de la familia denuncian el delito, siendo más frecuente que terceras personas detectan la situación.

Dentro de la labor de crianza, algunas familias han asumido o incorporado como parte del modelo familiar de educación-disciplina algunas formas educativas socialmente aceptadas en muchos casos como el maltrato mediante castigos físicos o el maltrato psicológico.  Estas prácticas pueden llegar a considerarse conductas de maltrato físico y/o psicológico y por lo tanto pueden llegar a producir en el niño un daño físico y/o emocional. Si esta situación de maltrato concurre en el tiempo podría provocarle una baja autoestima y /o una construcción errónea de cómo son las relaciones con los otros, pudiendo darse en un extremo los sometidos y en el otro los agresores. Y pudiendo repetir estas conductas en sus edades adultas como víctima o agresor, e incluso como ambos. 
Muchos casos en los que los padres maltratan a sus hijos no son totalmente conscientes de que lo hacen. Debido a que no son conscientes de que lo hacen, pudiendo deberse a la inexperiencia, las ideas erróneas sobre la educación, la ignorancia o la negligencia. Aunque sería importante tenerlo en cuenta, a la intencionalidad en la conducta no es un requisito necesario para considerar que un niño está siendo maltratado. 

¿Existe un perfil de progenitor maltratador?
Se considera que no existe tal perfil típico, aunque frecuentemente se puede decir que se siente incompetente e incapaz en su rol parental, presentando: dificultad para controlar las emociones, baja tolerancia a la frustración, expresiones inadecuadas de la rabia, y la falta de habilidades parentales. En este tipo de padres podemos encontrarnos frases como: “es por tu bien”, “a mí me educaron así”, “debes hacer lo que yo digo para eso eres mi hijo”, “actúas así para molestarme”, etc. Por ello, la mejor forma de proteger a los niños en situación de riesgo o de maltrato es apoyar a los padres o cuidadores o que adquieran o vuelvan asumir sus funciones de protección y cuidado de los menores. 

¿Cuándo se convierte una conducta en maltrato?:
Cuando por su intensidad es tan grave o dañina que impacta en el desarrollo del niño. Igualmente, puede ocurrir cuando la intensidad es baja pero de alta frecuencia. Si se da el maltrato infantil en un contexto intrafamiliar coloca al menor en una situación de desprotección que obliga a las instituciones a intervenir. De igual modo, cuando se da en un contexto extra familiar son los progenitores y/o tutores legales los que tendrían que garantizar la protección de los menores. 

¿Qué tipos de maltrato pueden tener repercusiones en los menores?:
Todas las formas de maltrato tienen repercusiones en el área psicológico-emocional. 

¿Qué tipos de maltrato existen?: 
- físico
- emocional
- abuso sexual, -agresión sexual, exhibicionismo, y explotación sexual-
- negligencia por abandono físico y/o emocional
- explotación laboral
- institucional
- etc.

¿Qué indicadores se pueden dar en los menores que están sufriendo o han sufrido
algún tipo de los anteriores maltratos?:  
- cansancio y/o apatía permanente
- cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente
- conductas agresivas y/o rabietas severas y persistentes
- relaciones hostiles
- actitud hipervigilante
- conducta sexual explícita, juego y conocimientos inapropiados a su edad
- aislamiento con sus iguales en la escuela
- poco interés y motivación por las tareas escolares
- dolores frecuentes sin causa aparente
- problemas alimenticios
- conductas antisociales: fugas, vandalismo, pequeños hurtos, etc.
- intentos de suicidio y síntomas depresivos
- falta de higiene
- evitación para volver a casa
- faltas de asistencia,
- agresiones conductuales
- señales físicas repetitivas
- etc.

Es muy importante, y hay que tener en cuenta que un solo indicador no constituye por sí mismo sospecha de maltrato pero puede poner en alerta. 

¿Qué se puede hacer ante unas sospechas o conocimiento de la existencia de maltrato infantil?: 
- si el menor cuenta los hechos hay que dejar que se explique “a su manera”, siendo muy importante que se sienta entendido. Y se sentirá aliviado si puede contar lo ocurrido a alguien de confianza
- es muy importante que el niño perciba que se toma en serio lo que dice
- hay que reaccionar con tranquilidad y calma, para que estos no se asusten ni le provoquen sentimientos de culpa
- priorizando que él es la víctima, nunca la causa. A menudo, los menores se sienten culpables, piensan que los maltratadores porque se lo merecen. 

Tanto ética como legalmente, todo ciudadano está obligado a denunciar cualquier situación de maltrato de un menor y el no hacerlo podría derivar en una acusación de encubrimiento o complicidad. Se debe acudir inmediatamente a Servicios Sociales. Las personas que denuncian una situación de maltrato infantil pueden solicitar medidas de confidencialidad, tal y como se contempla en las Leyes de Protección de Menores de las Comunidades Autónomas. Según este procedimiento, posteriormente Servicios Sociales se encargaría de evaluar si efectivamente se está produciendo o no maltrato. De igual modo, si el centro educativo sospechara o detectara algún caso de posible maltrato, del tipo que sea, habría que notificarlo a la dirección del centro quien valorará la gravedad de la situación y la conveniencia de notificarlos a otras instancias. 

Es importante señalar que a partir de la Ley Orgánica 8/2015, de 22 de Julio, de modificación del sistema de protección de la infancia y adolescencia, la situación de desamparo tendrá lugar cuando exista maltrato por parte de los progenitores o tutores del niño, sin tener en cuenta la pobreza de sus padres. En cualquier caso, la familia podría buscar ayuda en las diferentes instituciones que ofrecen apoyo para la cobertura de necesidades básicas, tanto públicas, -a las que se puede acceder desde servicios sociales-, como otras instituciones, -fundaciones, y  ONG´s, o recursos privados que se encuentren en la población-. Los centros educativos podrán ofrecer también recursos de apoyo propios así como información para acceder a las becas y ayudas de comedor, libros, etc.

La prevención del maltrato es la estrategia más eficaz para lograr la erradicación de esta vulneración de los niños, niñas y adolescentes. 


Laureana López Parra 
Licenciada en Psicología. Miembro del Listado Oficial de Psicólogos Forenses del COPV (LOPFCOPCV) de la Comunitat Valenciana. Colegiada COPCV-10457.


[Ver todos los artículos]

Por qué elegir PSICOFOREN

ASESORAMIENTO

Cada caso es único y te asesoramos en ello. Estudiamos con detalle cada situación para elaborar una respuesta eficaz.

CONFIANZA

La confianza que depositan nuestros clientes es primordial y trabajamos en equipo para obtener siempre el resultado más óptimo.

EXPERIENCIA

Con una amplia experiencia como psicólogas forenses y en mediación, nuestra formación y saber adaptarnos a cada caso, es la clave que garantiza el éxito.

COMPROMISO

Mantenemos un fuerte compromiso con nuestros clientes para satisfacer sus exigencias.