08/03/2017

ASESORAMIENTO PSICOLÓGICO A PROFESIONALES JURÍDICOS.

Cuando hablamos de la psicología al servicio de la justicia, todos pensamos en el psicólogo forense y jurídico como perito que aporta una pericial como prueba del procedimiento judicial y que ayuda a la toma de decisiones en la causa juzgada.

Si bien, el psicólogo especializado en psicología jurídica tiene también otras funciones y momentos en los que puede colaborar con los abogados para ofrecer sus conocimientos, técnicas y herramientas psicológicas; son en esos momentos en los que el psicólogo hace una función de asesoramiento o guía para la resolución del problema legal o conflicto de intereses, ofreciendo un servicio integral tanto al cliente como al letrado.
A continuación paso a enumerar y describir brevemente algunas de estas funciones:

1. El psicólogo como asesor y orientador previo al trabajo que puede realizar como perito en el procedimiento judicial a iniciar o iniciado. En ocasiones es difícil decidir si el añadir una prueba pericial de un profesional o de otro profesional, con un objetivo u otro, va a resultar beneficioso o perjudicial para el o los evaluados, con especial atención cuando éstos son menores pudiendo quedar sesgadas las pruebas posteriores y/o causar daños difíciles de reparar en el bienestar psicológico de los afectados; por lo tanto el psicólogo jurídico, conocedor de los derechos del menor, así como de los factores que protegen su menoscabo psicológico y del código deontológico profesional, es una pieza clave en este punto de partida.

2. El psicólogo como proveedor de herramientas hacia el letrado, dirigidas a varios procesos: Mejoras en el discurso, en la persuasión, potenciación del trabajo en equipo, coaching, mantenimiento de la motivación, trabajo de la autoestima, confianza, autoconocimiento emocional y autogestión emocional, potenciación de habilidades como la asertividad, escucha activa, ejercicio de la empatía, mejoras en la comunicación no-verbal y demás habilidades necesarias en la interrelación con las personas.

3. El psicólogo como preparador de la vista a nivel emocional, cognitivo y conductual del cliente: Estar inmerso en un procedimiento judicial y acudir a la vista oral es por sí misma una situación que genera alto grado de ansiedad, por lo que podemos preparar al cliente con técnicas psicológicas como visualizaciones, respiraciones, puntos de anclaje y control emocional, de tal forma que pueda asistir en unas condiciones más óptimas o cuanto menos hacerles sentir más seguros y capaces de manejar la situación. Tenemos que tener en cuenta que la parte contraria estará presente en el juicio y puede provocar inseguridades, inestabilidad emocional o incluso ira, ¿será capaz de controlar esta situación? Sí, con un buen autoconocimiento y entrenamiento psicológico a todos los niveles, emocional, cognitivo y conductual.

4. El psicólogo como mediador en los conflictos entre las partes: Como profesionales que cuidamos el bienestar emocional y psicológico de las personas, debemos de prestar atención a aquellas situaciones en los que las partes, dadas las características previas de personalidad y la tipología del conflicto, pueden resolver sus problemas de forma alternativa a la judicial y una vez detectemos estas condiciones favorables debemos proponerles solucionar su controversia de una forma más constructiva y efectiva para el manejo de sus relaciones en el futuro, a través de un proceso de mediación al que habrán de acudir de forma voluntaria. Esta forma alternativa de resolución de conflictos produce alta satisfacción personal a cada una de las partes que asumen su responsabilidad en la búsqueda de soluciones y acuerdos, que se les brinda la oportunidad de expresar emocionalmente su visión del conflicto, que se sienten comprendidos y que, con ayuda de un tercero imparcial, el mediador, resuelven su cuestión con un resultado en el que “todos ganan”. En este proceso de mediación es importante la cooperación de un equipo de mediación que pueda contar con la interdisciplinariedad de sus integrantes, enriqueciéndose con la figura del letrado para que pueda guiar en cuanto a lo que es jurídicamente correcto y la figura de un psicólogo para que sirva de canalizador de las emociones de las partes y para que guíe hacia los acuerdos desescalando paulatinamente el conflicto.

De estas cuatro funciones del psicólogo jurídico como asesor a profesionales de la justicia y sus clientes, la primera de ellas sería claramente un servicio de asesoramiento; en las otras tres, sería un asesoramiento a primera instancia, momento en el que se detecta las necesidades del caso y se propone unas pautas o guías de cómo continuar, que en caso de hacerlo en cada una de ellas el psicólogo ya no ejerce como asesor sino como: Psicólogo formador, cuando provee de herramientas psicológicas; Psicólogo en intervención, cuando entrena a nivel emocional, conductual y cognitivo al cliente; y Mediador, cuando inicie un proceso de mediación y sea, con o sin colaboración de otro mediador, el guía o facilitador de la resolución del conflicto entre las partes.



Mª Carmen Castillo Miró.
Psicóloga Jurídica y Forense. Mediadora. Psicoterapeuta.


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